Vero (desdeminube) wrote,
Vero
desdeminube

Crónica de un sueño cumplido

   Una ley de esas escritas en ninguna parte pero que todos conocen dice que a partir de las tres de la madrugada todo lo que se diga o escriba no serán más que tonterías.  Pues bien, son las cuatro y puedo jurar que nunca he compuesto algo con tanto sentido.

     Hace varios años se dio en mi vida un cúmulo de maravillosas casualidades. Una de ellas fue encontrarles. Internet me dio a leer una frase, y la manía de saber el por qué de todo, que los años y la carrera han maquillado como interés periodístico, hizo el resto. Desde entonces se convirtieron en una prolongación de mi imaginación y de cualquier técnica investigativa que conociera: encontrar cada canción suponía un nuevo quebradero de cabeza, casi como intentar escuchar la voz de quien habla en susurros. Aligeraban mis tardes. Endulzaban mis pasos.  Ponían las tildes a lasDSCN1845 palabras kamikaces que se queman en el aire melancólico de los domingos. Sin hacer ruido, sólo melodía, llegaron a ser la única cafeína que no me hace mal.

    Mucho es el tiempo que ha pasado y muchos los momentos a los que han servido de banda sonora, desde alegrías tontas con sabor a sonrisas hasta tristezas que sólo pueden expresarse hundiendo la cabeza en la almohada y el alma en lágrimas. Siempre ahí. Invisibles en mi rutina y envueltos en esa magia de lo que pocos conocen y aún menos disfrutan.

  Y hoy se han materializado. Tras semanas balanceándome entre notas musicales, por fin pude unirme a ellas sin necesidad de un auricular. Los primeros momentos paralizaron el corazón; los segundos, el tiempo. Sin darme cuenta he repasado mi vida, las anécdotas que todos saben y los momentos que con esfuerzo reservo. He disfrutado de cada movimiento, de cada mirada encendida, cada canción. Por primera vez no he tenido reparos en mirar de frente y decir “soy feliz”. Lo que para muchos sólo sería un simple concierto para mí se ha convertido en un sueño cumplido, concretamente ese tan pequeño que es capaz de alumbrar cada paso y darnos esa pincelada que nos diferencia del resto.

   Pero sin alguien con quien compart irlo, esto se queda cojo, le falta fuerza, alma, realidad. Y he tenido la suerte de poder vivirlo con una de las mejores personas que he tenido la suerte de conocer, que un paso más atrás, guardiana del momento, disfrutaba de mi cara de niña mientras lo que la rodeaba era simplemente música de fondo.

 

Miss Caffeína en Elche

  Hace unas semanas me dijiste “voy sólo porque te hace feliz”, y no hay mejor frase que se pueda escuchar. Te debo muchas, muchísimas. Pero esta ha superado todo. Por la preocupación y el empeño que el has puesto a esta extraña tarea que debe ser la de estar siempre ahí más allá del tiempo y el lugar. Por esos ánimos y la iniciativa que siempre me falta. Por ese CD que hoy dormirá arropado por una dedicatoria en mi mesita de noche, junto a un bolígrafo felizmente usado y un puñado de buenos momentos que ordenar cuando llegue el sol. Pero sobre todo porque has vuelto a dejarme sin palabras una vez más. Porque todos los abrazos serán pocos para agradecer el haber hecho de mi sueño el tuyo. Sólo me queda seguir siendo tu “sis” y demostrarlo a lo largo del camino. Y volver a repetirlo todas las veces que pueda, para ver si en alguna de ellas, por casualidad, las palabras se ponen a la altura de su propio significado. Eres grande Anita, muy grande. Un millón de gracias por hacerme más feliz de lo que hubiera podido imaginar.

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