Quejarse es sencillo. Lo verdaderamente difícil es seguir adelante, saber continuar más allá de la frustración de no haber sido agraciad@s en la lotería de la vida, en la que nadie pidió participar pero de cuyo bombo salen constantemente situaciones con las que estamos obligados a aprender a convivir. Frente a esos momentos límite nos desnudamos de apariencias y engaños.
Caerse es rutinario. Lo verdaderamente difícil es levantarnos, sacudirnos el polvo, curar las heridas causadas por el golpe y seguir caminando, sonriendo como si nada hubiera ocurrido pero teniendo en cuenta que en la senda hay baches y debemos aprender a sortearlos. Conseguir esto es aprender a disfrutar del trayecto, a mostrar al mundo nuestro verdadero interior, ese motivo que aparentemente desconocemos pero que nos impulsa a levantarnos cada mañana, a seguir con
fiando a pesar de todo en que el sol saldrá de nuevo, que el suelo no se no se abrirá bajo nuestros pies.Sorprenderse es extraño. A estas alturas ya pocas cosas pueden producir en nosotros tal efecto. Nos encontramos bombardeados constantemente por atractivas imágenes, mensajes con capacidad para captar nuestra atención (cada vez menor), luces y sonidos envolventes…
Todo ello nos perturba y absorbe tanto que en contadas ocasiones somos capaces de reconocer que aquello que nos puede calar tan hondo no necesita presentaciones grandilocuentes ni inversiones multimillonarias; bastan unas frases que resuman todo lo que ya deberíamos saber pero que nunca está de más que nos recuerden.
Los verdaderos héroes hace tiempo que saltaron de los cómics y pantallas de televisión. Se esconden entre la gran masa de gente que diariamente se cruza en nuestro camino, gritándonos con la mirada la importancia de escuchar lo que no produce ruido, de agudizar los sentidos para captar lo que apenas es visible. A pesar de que nos han vendido lo contrario, el valor no emplea aspavientos ni busca la alabanza. La lección aprendida por parte de quien se encuentra delante, con el corazón encogido, es suficiente.
La frase: Las personas le echan la culpa a las circunstancias. No crean en las circunstancias. Las personas que avanzan buscan las circunstancias y si no las encuentran las crean.- Bernard Shaw
Si me perdiera en un océano infinito, nada podría agradecer más que divisar a lo lejos una barca chiquita cuyos ocupantes se afanaran en llegar hasta mí para evitar que las olas frenéticas y quejumbrosas acabaran con mis ganas de luchar por mantenerme a flote.
Pero esto no es un mar, aunque a veces sintamos que una fuerza ajena a nosotros nos empuja a seguir el rumbo marcado por algo tan fuerte como el instinto de supervivencia; aún no he
naufragado, aunque siempre vaya a la deriva, y la fuerza necesaria para continuar, aunque en ocasiones flaquee, siempre está presente.
Por ello creo que sólo me queda agradecer a esa barca chiquita cargada de buenos y futuros amigos que día a día me hacen un hueco en sus vidas para charlar, reírnos y seguir descubriendo mano sobre mano todo lo que esta etapa nos depara, que constantemente me ayudan a afianzar la decisión tomada cierto día de mayo, cuando me convencí de que había llegado el momento de dejar de ser cobarde y de comenzar a encaminarme hacia lo que en verdad me llenaba.
Al final será cierto eso de que el ser humano es un animal sociable por naturaleza, que necesitamos unos de los otros, que tenemos esa capacidad tan maravillosa como sorprendente para descubrir en esos otros razones para seguir hacia delante.
Gracias ex-perfectos desconocidos por hacer de mí alguien un poco mejor.
La frase: Los amigos son personas que siempre están ahí, agradables compañías que a veces incordian, que te quieren, pero sobretodo que hacen que el camino sea mas agradable
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nueva etapa - En mi mundo suena...:Valiente - Vetusta Morla

En 1993, el fotógrafo Kevin Carter inmortalizó en la empobrecida región de Darfur esta más que desoladora imagen en la que, siguiendo la hipótesis general y descartando otras teorías aparecidas con el devenir de los años, podemos observar cómo un buitre aguarda impasible la muerte de la niña que, desfallecida, se apoya en el suelo.
Esta instantánea le valió numerosos premios a Carter. El último que recogió fue el Pulitzer y unos días más tarde anotó en un papel: «He llegado a un punto en que el sufrimiento de la vida anula la alegría... Estoy perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor...». El dióxido de carbono de su vieja furgoneta acabó con atormentada existencia en un suicidio que puso de manifiesto los límites de la capacidad humana para soportar la realidad.
Sin embargo, hay otras verdades que también resultan escalofriantes; pocas cosas resultan tan impactantes como sentir la deshumanización en su estado más puro. Conocer lo sencillo que resulta atravesar esa delgada línea tras la que desaparecen los rasgos que nos separan de los animales nos debería llevar a plantearnos a dónde hemos llegado y, lo que es más, dónde deberíamos haber parado. Conseguir la fotografía del año no tiene mérito. Dejar la cámara a un lado y ayudar, haciendo lo humanamente posible, sí.
Porque si consideramos una muestra de la barbarie humana como merecedora de honores porque nos muestra un pedazo de infierno tan lejano a nosotros que casi podemos considerarlo de ciencia- ficción, si somos capaces de olvidar por unos instantes la importancia de ayudar a unos ojos inocentes y aterrorizados, víctimas de la pesadilla que otros crearon, poniendo por encima nuestro trabajo, algo está fallando.
La profesionalidad acaba donde comienza nuestra valía como persona; intentar alargarla equivale a convertirla en una ciega ambición. Nuestro afán como informadores ha de moverse dentro de unos límites marcados por los deberes que tenemos como seres humanos. O que deberíamos tener. Por desgracia aunque no lo percibamos, o no queramos verlo, el brillo de la meta en ocasiones nos lleva a sacrificar nuestro propio espíritu por el camino.
La anécdota: Frank Kappa, aclamado fotógrafo, contó a un allegado cómo se encontró en el escenario de una guerra a una anciana que carecía de piernas y se arrastraba por el suelo para llegar a beber un poco de agua sucia que contenía un cuenco. Su interlocutor le preguntó: “ Y al ver aquello, ¿qué hiciste?”. Kappa respondió “pues estuvo difícil… Pero como era la hora del crepúsculo al final me decanté por poner un carrete de 100 a mi Réflex” - Anécdota contada por Mariano Sánchez Soler en su conferencia de hoy
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Montaña rusa - En mi mundo suena...:Ley de la Gravitación Universal - Miss Caffeina
En la década de los 50 se comenzó a considerar a Marylin Monroe como el modelo de sensualidad femenina; sus curvas volvieron locos a millones de hombres en todo el mundo. De lo que pocos eran conscientes, y en la actualidad prácticamente se desconoce, es que este icono sexual usaba la talla 44 y tan sólo medía 1’61 cms. Y de haberlo sabido... ¿Qué habría importado? Uno sólo de sus movimiento de caderas bastaba para nublar la vista de ellos y despertar los celos de las presentes.
En la primera década del año 2000, el modelo de belleza dista mucho de aquellas curvas frenéticas. Juvenal, tus palabras quedaron atrasadas; ahora se lleva la combinación “mente enferma en cuerpo enfermo”. ¿Cómo se explica si no el éxito de programas de retoque digital como “san Photoshop”, capaz de hacer que un 70% de las mujeres sientan vergüenza de su propio cuerpo al mirar una publicación de moda durante sólo tres minutos?
Los cánones impuestos nos deshumanizan, convirtiéndonos en aspirantes a ser el reflejo de maniquíes imposibles. Es algo que podemos comprobar tantas veces como abramos una revista; sin embargo no caemos en la cuenta de ello hasta que alguien alza la voz,como sucedió días atrás ante esta imagen totalmente retocada de Valentina Zelyaeva, modelo de Ralph Lauren.
Si bien cada intento de cambiar la constitución de una persona es un atentado contra nosotros mismos, éste roza la contra natura; en esta modificación sus manos parecen tan grandes como sus muslos, los hombros son más anchos que las caderas y se le han hecho notar las costillas… ¿Y esto es lo que se conoce como belleza ideal?
En el mundo hay más de tres mil millones de mujeres que no tienen un cuerpo de supermodelo, algo que no tendría por qué preocuparles, puesto que la fémina perfecta pesa de promedio unos 65 kilos, algo que la mayoría cumple. Pero esto se queda en un montón de datos sin sentido cuando constantemente nos encontramos bombardeadas por anuncios de esta clase.
Éste en cuestión ha despertado ampollas en el ya de por sí escabroso matrimonio entre ética y moda; otros muchos pasan desapercibidos para la opinión pública, no para cientos de mujeres que se obligan a agachar la vista un poco más y darse un capricho menos para que su sentimiento de culpa no les grite las mil diferencias existentes entre la imagen y ellas mismas.
Y mientras estos hechos “aislados y carentes de importancia” llevan a cientos de jóvenes a caer en las garras de los trastornos alimenticios, toca hacer examen de conciencia y preguntarse cuándo nos daremos cuenta de que la belleza de una mujer no está en sus facciones, sino que es el reflejo de la belleza verdadera de su alma. Es el cuidado amoroso que da, la pasión que ella muestra
Sonreíd y sed felices. Una mujer puede ser sensual y bella si se lo propone, si lo vive, si lo siente... No importa que sea flaca o goda, morena o rubia, la cuestión es ser natural… ¿Por qué no dejar el Photoshop y compañía para aquellos pobres más enamorados de imposibles indeseables que de verdaderas mujeres?
Frase: La belleza de una mujer no está en sus facciones sino en su mirada, el reflejo de la verdadera belleza de su alma.
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Artista - En mi mundo suena...:Copenhague - Vetusta Morla
La publicidad es quizás la invención más inteligente que se ha perfeccionado durante el último siglo. En el diccionario nos alienta a consumir un determinado producto o servicio. En la calle, es capaz incluso de hacernos ver como normales algunas situaciones un tanto injustas. Cambia de cara tan sutilmente como el mundo va girando al cabo de un día sin que seamos conscientes de ello, bailando a la vez con público y anunciantes.
A lo largo del tiempo nos ha dejado momentos entrañables que han supuesto un impacto emocional para la retina colectiva a la vez que, no sin cierto esfuerzo, hemos logrado ser conscientes de su lado menos amable: promoción de la desigualdad, mensajes insertados de forma subliminal, etc.
Si hiciéramos un repaso a su historia, nos encontraríamos con verdaderas joyas de colección en este apartado. Una de las que más impacto a esta que os escribe hizo su aparición durante una clase de Teoría Publicitaria, dejándonos con la boca abierta a unos cuantos.
En concreto se trata de una encuesta realizada en EEUU a todos aquellos hombres de edades comprendidas entre los 19 y 35 años que no se habían enrolado en el ejército para luchar en la I Guerra Mundial. Con este sondeo se pretendía instarlos a ser partícipes de tal masacre mediante preguntas que ejercían tanta presión sobre ellos como estas que siguen
¿Qué contestarás cuando tus hijos crezcan y te digan “padre por qué no fuiste soldado”?
¿Qué contestarás en un futuro cuando te pregunten dónde estuviste durante la Gran Guerra?
¿Qué sientes al salir a la calle y ver a hombres con uniforme trabajando por el país?
Sin palabras. De sutilidad, poco. Demasiado de aberrante, y la impotencia se palpa al pensar que a pesar de todo esta campaña cumplió con su objetivo, consiguiendo que miles de patriotas perdieran sus vidas en pro de una causa tan noble como es la de defender unos metros de tela con unas cuantas barras y estrellas grabadas.
A principios del siglo XX el mundo entero derrochaba patriotismo y coraje, imprimiéndose un nuevo significado a la palabra valentía. No se disparaba contra seres humanos, sino contra enemigos de la nación, acuñándose términos que “suavizarían” la realidad: daños colaterales, víctimas civiles, método de persuasión… Así como un sinfín de argumentos que a pesar de haber sido repetidos hasta la saciedad todavía no son capaces de justificar lo tristemente injustificable.
¿Cuántas guerras mundiales, conflictos internacionales o incluso disputas domésticas necesitamos? Millones de vidas han quedado por el camino y todavía empleamos un “quizá” a la hora de sentenciar eso de que los ideales que se afirman a golpe de bala no tienen sentido. No podemos buscarle otro significado; como afirma esta canción (comercial, muy a mi pesar) aún no hemos aprendido nada
Frase: «Quiero que me saquéis de aquí, que me llevéis por los caminos, que me exhibáis por esos circos... Y que la gente aplauda, silbe, ría o llore, pero que se entere de que este muchacho de veinte años es un trozo de carne por haber cometido la torpeza de coger un fusil.» – Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo)
Un viaje en tren siempre resulta pesado e incómodo. ¡Lástima no poder adivinar en qué están pensando esas personas que comparten vagón con nosotros! Cómo se llamarán, cuáles son sus gustos, de dónde vienen y por qué, que les lleva a quedarse tan absortos en sus libros, por qué se dejan acaparar por el paisaje que muestra el cristal…. Resolver tantos enigmas nos daría trabajo suficiente hasta que la voz monótona que suena por encima de nuestras cabezas nos anunciara el fin de trayecto.
Hasta que eso ocurra (¿por qué no creer en imposibles?) siempre nos quedarán nuestras eternas armas contra el aburrimiento; en mi caso un cuaderno, bolígrafo y canción que me invite a pensar son más que suficientes. En concreto esta que sigue me ha llevado esta mañana a escribir las siguientes líneas casi sin ser consciente de ello.
Abogados, profesores, empresarios… Son sólo algunos de los carteles que darán la bienvenida a meta a quienes ahora sobrevolamos el camino en una nube de ilusión o, al menos no de arrepentimiento por lo que vendrá… Tenemos tantas cosas claras… Somos amigos ante todo. Lo que creemos, pensamos y sentimos estará por delante de cualquier otra circunstancia, somos propensos a reírnos de todo por nada, nos consideramos humanos. Nos gusta ser así.
Llevando un poco la contra a lo que se suele decir, yo no aspiro a que todos podamos contar en nuestras vidas futuras con las “p” de la estabilidad: pareja, piso y perro. No te deseo, querid@ lector@, que puedas conducir el coche de tus sueños gracias a tu más que desahogado sueldo, ni que una placa que rece “director” no pierda el brillo durante muchos muchas años, encima de la mesa de tu despacho. Llámame rara, tuerce el gesto, pero no te deseo tanto mal.
Aunque ahora no lo valores (porque sobra, esperemos) yo quiero que puedas seguir jugando a saltar charcos al comprobar que el llegar empapad@ ya no te lo quita nadie. Que no enjaules a los pájaros que revolotean por tu cabeza, sino que los alimentes y compartas la belleza de su vuelo con el resto.
Espero que no dejes nunca de reconocer el timbre de tu risa, ni de la de tus amigos. Apúntalo si es necesario, pero recuerda siempre que la realidad la fabricamos nosotros; si te esfuerzas flotarás, créeme cuando te digo que dejarte llevar por la corriente te perjudicará a largo plazo…
Podría seguir dando consejos hasta la saciedad, pero me conformo con que cuestionéis cada aspecto de esa verdad que damos por auténtica simplemente porque otros así la afirman. Eso acabará por convertirnos en una masa gris y pesimista que achaca sus males a todo lo que expone el periódico. Sigue luchando por ti, por tu personalidad. Al fin y al cabo, digan lo que digan, será lo único que te apartará del resto, lo único que les podrás aportar.
La frase: La vida no es más que un viaje en tren… Entonces hagamos ese viaje lo más agradable posible - Anónimo
- Hoy estoy:
Empalmerada de nuevo - En mi mundo suena...:Maldita Nerea en general
Estamos rodeados de tristeza, de mentes sin alma, de corazones sin dueño. Me da miedo convertirme en uno de ellos, perder el color, la sonrisa, la esperanza. No me digas que es improbable que algo así pase, no me lo creo. A estas alturas tengo comprobado que todo, absolutamente todo, es posible.
Las personalidades se difuminan al entrar en contacto con una atmósfera diferente. No necesito que ningún manual de Ciencias lo afirme; lo veo cada vez que el calendario y la puerta se alían, en un extraño eclipse del que a más de uno le gustaría no ser testigo.
Harás bien en considerarme una extraña durante un tiempo prudencial de tu vida. Si me conociera, yo también lo haría. Pero aún estando tan lejos, no olvides recordar que en los centímetros que nos separan se esconden esas frases que se comienzan a odiar en el momento en el que alguien rompe la línea que separa unos ojos azules de un mar ahogado.
No te gastes en intentar consolar con futuro sabiendo que lo que oprime es el presente desnudo de caricias, abrazos y confidencias. Prohibido recitar la importancia de expresarse a cada instante cuando es inútil intentar vaciar el corazón de emociones; chocan contra una pared de decibelios que gritan imponiéndose frente a cualquier susurro en el reino de lo absurdo.
donde las horas se desvanecen entre espejismos de compañía….
…donde las sonrisa infinita quedó atrapada en un letargo tormentosamente apacible…
donde aquellas palabras perdieron su significado…
… Donde, no me lo confieses, aún tienes la esperanza de que todo sea un sueño
“La montaña rusa también tiene partes altas. No lo olvides nunca ;) ”
- Hoy estoy:
bien alto - En mi mundo suena...:Miedo - Dickers
Estabas muy cerca. Sólo
nos separaban diez ríos,
tres idiomas, dos fronteras:
cuatro días de ti a mí.
Pedro Salinas
Calculando sin tener idea de matemáticas, han sido más de cuatrocientas tardes de compañía solitaria. Y las que vendrán. Porque las buenas amistades se refuerzan y mejoran con l
os años, y esta, aunque no se puede clasificar de normal, sí cumple esa regla. Una de mil. No está tan mal, ¿verdad?
Hoy es 15 de Octubre. Ninguna fecha importante. ¿O quizá sí? Qué más da si no lo tenemos marcado de un color diferente en la agenda; cualquier día es bueno para celebrar un destino conjunto.
En este tiempo hemos estado lejos y remotamente lejos. Quizá por ello se me vino a la memoria ese poema de Pedro Salinas. Lo sé, no es Machado pero… ¿Cuándo hemos estado ambos de acuerdo en algo? Yo siempre peco de comprensiva; tú de intransigente. Construimos el muro con argumentos, lo destruimos con una carcajada. Y la tarde sigue abrazándonos mientras intenta robar retazos de nuestra hilarante conversación. Y el reloj se da por vencido al comprobar que en realidad nunca llegamos a sentir miedo por el paso de sus horas.
Algún día escribiré ese libro. Lo sé. Más bien será una saga; por mucha capacidad de resumen que tuviera no podría acortar tantas historias. Si ayer me apagaba pensando que quizá estuviéramos siendo cómplices de la última, hoy ilumino más que nunca pensando en todas las que nos esperan-, antes entre torres y caminos arbolados, ahora rodeados de palmeras y piedra. Somos sólo dos puntos que se alejan en el mapa sin querer darse cuenta. Lo que no sabe el mundo es cuántas líneas se pueden trazar entre ellos..
Creo que nunca te lo he dicho. No, no ha sido intencionadamente, sabes que siempre llevo la cabeza llena de historias que van cayendo desperdigadas a mi paso. Si a veces no soy capaz de cuidar si quiera de mí misma, ¿cómo recordar que puedo confesarte todo? Te admiro. Si me paro a analizarlo, creo que eres la persona de la que más orgullosa me siento, incluso me cambia la cara al hablar de ti. Eres valiente. Es la única palabra que encuentro para definirte. Aprender de ti es… ¿Por qué incluso cuando no puedes replicarme, cuando sé que no lo leerás, eres capaz de dejarme sin una expresión que me justifique?
Sé que estás cumpliendo tus sueños. Cuánto tiempo luchando por ellos. Me alegro tanto por ti… Sabes que no aspiraba a otra cosa. “Aspiraba”. Pasado. Pretérito. Ayer…
Ahora espero aún más impaciente que des señales de vida con nuestro código para congelar el día y volver a desesperar al teléfono. Eres de las pocas personas que reconoce que todo esto me queda grande. Y a pesar de ello sigues alentándome hasta que consiga hacerme con el control. En el fondo sabes que siempre me sentiré pequeña a tu lado. Y que, extrañamente, esa sensación makes me happy.
Como todas las personas con un mínimo de confianza hemos tejido un lenguaje aparte, acorde con nuestro mundo paralelo. Quizás la frase que mejor lo ampara la dejaste grabada una tarde de junio: “afortunados de sentir pena por aquellos que no saben apreciar que lo mejor de sus vidas no está cerca de ellos”. Vale, es una aproximación. Pero capta el sentido; qué de gente necesita un cuentakilómetros para considerar si algo vale o no la pena, cuántas amistades desperdiciadas.
Hoy vivimos en la era de la comunicación,y desde siempre poder ha sido querer. ¿Qué excusa puede hacer que esos diez ríos, tres idiomas, dos fronteras y cuatro días puedan separar a quienes realmente están unidos?
Desordenada. Inconexa. Pobre comparada con tu barroquismo. Esta es mi forma de darte gracias por esta amistad. Lo sé, la niña ha tenido un momento tonto; Laura Pausini a todo volumen y un teléfono en silencio pueden causar estragos. Aún así tú lo sabes; yo lo sé. Como siempre, eso será suficiente.
La frase: ¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo? - Cicerón
- Hoy estoy:
disturbia - En mi mundo suena...:En cambio no - Laura Pausini
Hace ya un mes que los horarios y las prisas volvieron a la vida de miles de estudiantes en España; jóvenes que regresaron a las aulas cabizbajos y deseosos de unas semanas más de vacaciones, perpetuando el clásico prototipo. Sin embargo, cerca de 420.000 de ellos, alumnos de quinto de primaria en este curso, tienen un motivo en forma de ordenador portátil para entrar a las aulas con una sonrisa.
De acuerdo con lo se lleva anunciando desde hace meses, el Gobierno tiene previsto invertir cientos de millones en darle la bienvenida a las nuevas tecnologías en los centros educativos españoles a través del plan Escuelas 2.0. Para ello se ha acordado, además de la medida ya explicada, la implantación de pizarras digitales y otras novedades que supondrán una mejor equipación de las aulas, con lo que se espera formar generaciones de jóvenes alejados del fracaso escolar, concienciados con el papel de la informática en el siglo XXI y mejor preparados para su vida laboral.
Como en tantas otras muchas ocasiones, estamos frente a una idea soberbia. Soberbia si tuviéramos la suerte de vivir en una sociedad en la que este plan fuera el colofón final de nuestra educación, la perfección de lo que ya fuéramos. Pero por desgracia, nos encontramos muy alejados del ideal.
Noticias como la modernización de la educación conviven en los medios de comunicación con noticias verdaderamente escalofriantes sobre el maltrato escolar, reflejo del caos en el que a menudo se convierten los centros. Palizas indiscriminadas, faltas de respeto, acoso a compañeros y profesores, en la mayoría de los casos registrado mediante cámaras con el propósito de dar cuenta de la “hazaña” que para muchos supone hacer gala del lado menos humano de sí
mismo …
Es una triste realidad a la que nos enfrentamos diariamente. Da igual que en nuestro entorno no lo vivamos de forma directa; el mero hecho de que en algún lugar se puedan producir esos casos nos afecta; hablamos de personas que en un futuro dejarán de ser conocidas como los matones del recreo para pasar a ser los empleados con los que compartimos ocho horas de nuestro día a día, situaciones que deberían ser motivo suficiente para que nos preguntemos a dónde hemos llegado y, lo que es más, en qué terminará este recorrido.
Bajo mi humilde punto de vista, la tiranía de la violencia por placer en los centros educativos no se frena volviendo a las antiguas costumbres; los extremos no son buenos en ningún caso. Asimismo, no podemos vanagloriarnos de digitalizar la educación, como si esa fuera medida suficiente para conseguir el sobresaliente, cuando estamos asimilando como una rutina los continuos actos de vandalismo que aparecen por decenas al teclear en Youtube.
Si no tomamos nota de esta lección antes de ir a por nuestro portátil estaremos afirmando que la clase de Ética finaliza al tocar el timbre. Y esto nos habla de una sociedad que retrocede en valores; sabiendo esto el número de botones que teclee, de datos que memorice o de soportes a utilizar es indiferente.
La frase: ¿Por qué esta magnífica tecnología, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino – Albert Einstein
- Hoy estoy:
ilicitándome de nuevo - En mi mundo suena...:One foot boy - Mika

Érase una vez un sistema educativo que no funcionaba todo lo bien que debiera.
Érase una vez un sistema educativo modélico que formaba a jóvenes cualificados para desempeñar la mejor de las labores en sus respectivos trabajos, bajo un plan de estudios objetivo y acorde con los nuevos tiempos.
Ambos eran el mismo, como siempre dependiendo de quién lo describa y en qué lugar de la balanza se posicione.
Independientemente de la opinión que abrazara, la sociedad en general estaba de acuerdo en algo: las nuevas generaciones cada vez se expresaban peor, cometiendo más faltas de ortografía y recurriendo a un vocabulario básico plagado de irregularidades. Sí, es una manera muy sutil de definirlo, estoy de acuerdo.
Profesores de diversos ámbitos se reunieron, poniendo a funcionar ese lado del cerebro que trabaja la imaginación y del cual en la actualidad cada vez se carece más, intentando encontrar una medida que terminara con el problema, que lo refrenara o, al menos, les librara de toda culpa cuando las jóvenes generaciones se transformaran en promociones graduadas y hubiera que rendir cuentas de sus escasos conocimientos.
De esta forma se desempolvó una frase mítica en lo que a redacción se refiere: “escribe quinientas palabras al día”. Suena bien y puede funcionar, ¿estáis de acuerdo? Teniendo en cuenta que pasamos una media de diecisiete horas al día despiertos y constantemente somos bombardeados por la realidad de la que tanto nos afanamos por huir, no es (o no debe ser) complicado encontrar temas que nos sirvan de inspiración para llevar a cabo este reto.
Teniendo en cuenta esta premisa y mis más que nunca necesitadas ganas de escribir, inicio una nueva etapa en este blog, quizá una de tantas, pero sin duda la más necesaria para hacer el camino sobre el que andaré mañana. ¿Quién sabe? Quizá incluso podamos encontrar un final feliz a esta historia que, a pesar de comenzar con el socorrido “érase una vez…” tiene poco de cuento.
- Hoy estoy:
crushed
Llevaba planeado mucho tiempo, tanto que habría que rescatar el pasado calendario del cajón del olvido para encontrar la fecha exacta. Pero como tantas otras cosas que se perfilan al detalle, quedó en un mero recreo para mantener la mente entretenida
Y así fue como entre ropa, frases demasiadas veces repetidas y otras obligadas a permanecer escondidas, maletas y demás enseres se perdieron mi tiempo y mis ganas para relatar mis últimas horas en tierras manchegas, los últimos pasos a recorrer antes de llegar al abismo donde tomar una de las dos opciones, caer o llegar a la otra orilla, depende por primera vez únicamente de nosotros mismos.
Por lógica, carecería de sentido intentar relatar ahora la experiencia previa a lo más parecido a un cambio de vida que he tenido hasta ahora; por mucho empeño que intente poner, mi mala cabeza me ha llevado a emborronar detalles, suprimir sensaciones y olvidar el número de veces que intenté infundarme ánimos a mí misma para abrir esta puerta, justo ahora que comenzaba a estar tan cómoda con lo que hasta entonces recordaba.
Así que aquí me encuentro, frente al portátil, cuando estoy a punto de cumplir tres semanas en la tierra de las palmeras, viviendo dividida entre todo lo que anteriormente conformaba mi mundo: seres queridos, recuerdos, lugares, y todo aquello que está llamado a resultarme tan familiar como ellos.
Sinceramente no sé hacer esto, continuamente me sorprendo comprobando como todo pasa y es sentido como si fuera testigo de todo y protagonista de nada; mi pensamiento se encuentra a
Frase: El cambio es la única cosa en el Universo que no cambia – Helmuth Wilhem
- Hoy estoy:
Lectora - En mi mundo suena...:Por el miedo a equivocarnos - Maldita Nerea
Afortunadamente, desde hace algunas generaciones podemos presumir de ser educados en valores que décadas atrás eran impensables. Resulta un tanto triste caer en la cuenta de que “presumir” es la palabra adecuada, puesto que en decenas de países temas como la pluralidad o la tolerancia ni siquiera son planteados, y todavía el hecho de disponer de una ética que intenta ofrecernos las condiciones necesarias para poner en práctica nuestro modelo de felicidad roza el privilegio.
Uno de los valores que se nos intenta inculcar, o se nos debería, es el de la igualdad, especialmente en lo que a hombres y mujeres respecta. Incluso para muchos podría decirse que es un problema superado desde que nadie se escandaliza al saber de alguna fémina totalmente independiente o que un hombre puede solicitar una baja por paternidad.
Perfecto. Teoría asimilada. Lástima que, para variar, la práctica diste tanto del ideal. Si se supone que todos aceptamos la no supremacía de ningún género, ¿por qué desde niños se nos educa en la desigualdad, al menos inconscientemente? A tod@s en algún momento de nuestra niñez nos han dejado caer alguna expresión del estilo “los soldaditos son para chicos” o “deja la cocinita de tu hermana, mejor juega con los coches”, y ay del chico si lo que le gustaba era entretenerse con Barbies o cualquier otra muñeca sin arrancarles la cabeza o hacer rabiar a alguna niña, estaba condenado a ser el rarito del grupo sí o sí.
Parece ser que desde que nacemos y nos clasifican con los famosos azul y rosa estamos predestinados a tener características diferentes sólo por nuestro sexo y, por ende, proyectarlas en cualquier aspecto que nos concierna, gustos y preferencias, limitándonos a la hora de realizar ciertas actividades por parecer impropias de nuestra condición. Incluso algunos oficios son considerados exclusivamente propios de unos u otras, como la construcción o el cuidado de una casa; ninguna ley lo dicta, pero la sociedad, desgraciadamente, así pareciera determinarlo.
Y por si en algún momento de nuestra rutina se nos olvidara esto que muchos tildan de “estupidez”, ahí tenemos quien nos lo recuerda sutilmente hasta la saciedad: la publicidad. Eternos estereotipos de amas de casas que se afanan en mantenerla limpia y reluciente, con niños perfectos que corretean por un jardín made in EEUU mientras sus maridos se dedican a comprar coches, contratar seguros, etc.
Sin embargo días atrás aprendí que nunca se debe generalizar. A mi buzón llegó un catálogo de Campsa en el cual se ofertaban productos con fotografías como estas, ejemplos silenciosos de lo que en verdad significa igualdad de géneros. ¿Qué ley de la naturaleza dictamina que todos y todas estamos programados para actividades diferentes, no pudiendo realizar las mismas? Ninguna, sólo la voluntad humana. Acciones como estas son pequeños pasos que quizá algún día se transformen en respuestas, enseñándonos que somos tan ignorantes como para equivocarnos durante siglos pero no lo suficientemente arrogantes como para no querer comenzar de nuevo.
La frase: La prueba para saber si puedes hacer un trabajo o no no debería depender de la organización de tus cromosomas - Bella Abzug
- Hoy estoy:
concentrada en nada - En mi mundo suena...:Save tonight - Eagle eye cherry
“Adiós”. Una palabra. Seis letras. No parece tan complicada de pronunciar, ¿verdad? Entonces, ¿por qué cuesta tanto?
Las despedidas son moneda corriente en estos tiempos. Algunas incluso han perdido cualquier tipo de significado. Con el tiempo he aprendido a clasificarlas en dos tipos: voluntarias y obligadas.
Las primeras son las típicas a las que nos enfrentaremos a lo largo del siguiente mes: besos y abrazos con los que marcamos a quienes a partir de entonces buscarán su lugar más o menos lejos de nosotros, caricias a las que, afortunadamente, no les dará tiempo de enfriarse para cuando nos veamos de nuevo, algo más desconocidos, un poco más maduros, pero siempre unidos en algún punto
Las segundas… Para qué engañarnos, no deberían existir. Llegan a casa sin avisar, aporrean la puerta hasta tirarla abajo e invaden nuestro pequeño y tranquilo universo, lo desordenan y destrozan, dejándonos en un rincón mientras hacemos el esfuerzo de intentar comprenderlas. Un consejo, por si alguna vez la vida te pide que te enfrentes a alguna: muchas de ellas no tienen explicación, no te gastes en encontrarla, sólo disfruta el tiempo que quede en pie.
Si hay que destacar algo bueno (por aquello del positivismo) tal vez me quede con que vienen cargadas de lecciones; la más importante, la de siempre: hay que aprovechar cada día como si fuera el último, porque en cierta forma siempre lo será. Nadie puede asegurarte que mañana, al abrir los ojos en la cama, todo siga igual a tu alrededor. Que llames a casa y respondan. Que vuelvas a escuchar esa risa, a compartir esa mirada de complicidad.
El tren seguirá pasando por la estación, el camino que seguíamos no se borrará, los lugares serán los mismos y, sin embargo, algo habrá cambiado. Es lo que tiene el fantasma de la melancolía, roba el color a todo lo que encuentra.
Haciéndole un examen a mi memoria, he caído en la cuenta…. Has estado en momentos tan importantes….
Y después de deshacer el nudo que esta mañana sólo me permitía mirar, testigo del cambio que jamás debería haberse producido, sólo me queda agradecer. Sí, dar gracias a la vida. Al fin y al cabo, nunca le hemos dado nada, todo aquello que nos ofrezca es un regalo. Y a mí me trajo la suerte de poder compartir unos meses con personas increíbles. Ahora lo puedo decir con conocimiento de causa: hay gente que tiene ideales, que lucha, que no se da por vencida. Si apagas el televisor sigue existiendo, si cierras el libro podrás seguir viéndola, es real. Y por ello bien merece la pena seguir sonriendo.
La frase: Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad del cariño - George Eliot
- En mi mundo suena...:Que nadie - Manuel Carrasco y Malú

¿Por qué será que cuando supuestamente menos desocupados estamos menos cosas hacemos? El ejemplo lo tengo en este mismo rincón, que actualizo con más frecuencia en épocas de exámenes y agobios, y ahora que por fin disfruto de unas semanas para mí siempre que intento publicar termino disipándome en otros temas.
Pero tras este parón vacacional no planeado, lleno de buenos momentos y sobre todo de desconexión, que ya hacía falta, vuelvo con más ganas que nunca para confesaos que, quizá una de mis peores manías sea la de concebir el tiempo como algo circular en vez de lineal. Me explico: en lugar de tener todas mis miras puestas al mañana suelo comparar mi vida actual con la de hace un día, un mes, un año… Valga de ejemplo que en estos momentos recuerdo a una Vero con 365 días menos que se resentía a salir de la burbuja inglesa en la que tan bien se sentía a la vez que intentaba readaptarse a la rutina que llevaba semanas esperándola.
Es algo que no puedo evitar,como supongo que a otr@s tantos les suceda: vivimos el presente a la vez que pensamos en el mañana y aunque pese arrastramos el pasado.
Eso me lleva a pensar en mi estado meses atrás, lleno de dudas. Dudas sobre qué estudiar (en ese apartado mejor dicho, miedo), sobre en qué ciudad vivir, qué habitación vería cada vez que abriera los ojos en la mañana e incluso dudas sobre las nuevas caras que adaptaría a mi rutina. Pensar en el futuro era intentar saltar un abismo sin ni siquiera coger impulso. Me propuse alejar de mí esos pensamientos que cada vez se hacían más urgentes, pero cuando se revelaban contra mi voluntad siempre terminaba por imaginarme a mí misma escribiendo una entrada tal que esta….
…Tal que esta en la que por fin puedo informar a mis lectores de mis planes de futuro, de lo que a grandes rasgos conformará mi nueva vida. Han sido meses de decisiones muy medidas, de calibrar cada paso a dar, todo ello para barrerlo en el último momento y seguir esa máxima tan oída y poco escuchada que dice “sigue a tu corazón”. Y es que no sé si lo que dará comienzo a finales de Septiembre me llevará a cumplir mis sueños o a frustrarme, pero de algo puedo estar segura: lo que consiga será consecuencia de lo que verdaderamente he querido siempre.
Como la foto que ilustra esta entrada indica, mi hogar durante estos meses y, quién sabe, años, será el rincón de las palmeras: Elche. Y para ser sincera cuanto más veces visito esta ciudad, más me gusta. Me encanta mi pequeña residencia, el lugar donde está emplazada, la familiaridad que se respira allí. Me encanta la amabilidad de sus gentes y el paisaje que se ve a través de mi ventana. Disfruto cada vez que piso una plazuela llena de flores y gente. Me siento como pez en el agua en la universidad… Soy feliz con solo pensar que allí tendré la oportunidad de ser feliz.
Mi carrera (¡por fin puedo decirlo!): PERIODISMO!!
Aquí da comienzo una nueva etapa de mi vida de la que, como siempre, os haré partícipes con sólo entrar aquí. El 28 de septiembre empezará todo, ¡cruzad los dedos!
La frase: Los proyectos de felicidad son, tal vez, la única felicidad en este mundo – Alfred de Musset
- Hoy estoy:
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Semanas atrás, aquella chica apagaba el interruptor de su mirada a la vez que escribía en una pared de nadie “Nunca podré desearte tanto bien como que algún día puedas reunir a todos aquellos que te importan en un abrazo”. Había descubierto el significado de su propia frase de forma rápida, desorganizada, libre y feliz. Y ahora se veía atrapada en una tarde inusualmente nublada de julio, con los pies clavados al suelo, queriendo correr, saltar, asimilar imposibles…
Tenía tantas cosas que hacer que no encontró mejor modo de actuar que molestar al caluroso aire que bailaba por allí quedándose quieta, muy quieta, aferrada a la esperanza de que durante aquellos días las leyes de la lógica se hubieran disipado, deseando que aquel coche que se alejaba jamás fuera devorado por la línea del horizonte, gritándole al espejo retrovisor para que siguiera mostrando al conductor todo aquello que quedaba atrás y que confiaba en que nunca olvidara.
Ahora engaña al tiempo balanceándose en la curva de dos husos horarios mientras en un rincón de su armario unas cuantas bolsitas de té se acomodan, preparadas para hibernar. Hasta ellas saben que pasará mucho tiempo hasta que la cara y la cruz de esta moneda vuelvan a juntarse. Habla de todo y de nada con unas hojas cuadriculadas susurrando a cada mota de polvo el temor de que esa rutina impuesta por la amistad pierda todo significado semanas después.
Conserva la esperanza de que la línea de la vida no altere la de su suerte, pero en el fondo sabe que un charco es demasiado largo, profundo y olvidadizo como para traer y llevar noticias, y se hunde en la gota de agua que ha caído en la mesa para salir a flote dentro de unas horas.
Y mientras el adiós acosa, el olvido se olvida de llegar y según los últimos estudios científicos, cada día sigue teniendo 24 horas. Pedirá un certificado de ello: el reloj de su memoria tiene 30. O 40. Lo decidirá cuando despierte de esos pequeños sueños con los que intenta que el tiempo huya para ir pasando sin pena ni gloria.
La frase: Extrañar no es manejable, brota, se envuelve en nostalgias o alegrías y desaparece
- Hoy estoy:
enmissiando - En mi mundo suena...:Breakeven, the script
